Entrevista a Toni Escudé, arquitecto prescriptor de Arquima, en El Economista: Situación de la construcción pasiva en España

Estamos a año y medio (31/12/18) y a algo más de tres años (31/12/20), de las fechas límite para la transposición de la directiva europea 2010/UE/31, del 19 de mayo de 2010, que obliga a que las nuevas construcciones públicas y las nuevas construcciones privadas, respectivamente, sean Nearly Zero Energy Buildings (nZEB), es decir, Edificios de Consumo Energético Casi Nulo (EECN).

 

La anterior Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (EPBD- 2002/91/CE) no fue transpuesta de forma completa en muchos Estados miembros de la UE, entre ellos España, hasta 2008 -cuando estaba requerido hacerlo en 2006-, por lo que la Comisión Europea propuso una modificación de la legislación, adoptada en mayo de 2010. La implementación de esa Directiva modificada (2010/31/ EU) estima que reducirá el consumo total de energía de la UE en un 5,6 por ciento y creará entre 280.000 y 450.000 nuevos puestos de trabajo hasta 2020.

 

¿Qué es un Edificio de Consumo Energético Casi Nulo (EECN)? Según el Real Decreto 56/2016 sobre Eficiencia Energética, publicado en el BOE, un EECN es un edificio con un nivel de eficiencia energética muy alto, y la cantidad casi nula o muy baja de energía requerida debe estar cubierta en gran parte por energía procedente de fuentes renovables, incluida energía procedente de fuentes renovables producida in situ o en el entorno.

 

E insta a que cada Estado miembro de la UE tiene la responsabilidad de definir cuál es el nivel de eficiencia energética. A día de hoy, para los técnicos especializados españoles, sigue siendo una auténtica incógnita qué significará casi nulo -cantidades y unidades-, cómo se medirá -herramientas-, y cómo y cuándo se implementa esta exigencia -procesos y plazos-. Por poner un ejemplo, en el informe Nearly Zero Energy Buildings Definitions across Europe (BPIE), se prevé que los edificios nuevos deberán ser de manera obligatoria de clase energética A, tanto en demanda energética, como en sistemas, como en la energía renovable consumida.

 

Eso sí, en otros países europeos no se exige que las renovables sean generadas en el propio edificio, sino que pueden abastecerse de la red nacional de energías renovables, impensable en una España controlada por grandes compañías energéticas. La Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) es una asociación sin ánimo de lucro que engloba a más de 400 socios profesionales y empresas especializadas y se encarga de promover el estándar Passivhaus en España, o sea, los edificios pasivos de consumo energético casi nulo.

 

El Passivhaus, o casa pasiva, es un estándar de construcción nacido en Alemania en 1991 que se ha ido extendiendo al resto del mundo. Combina un elevado confort interior con un consumo de energía muy bajo y un precio asequible, gracias al máximo cuidado de la envolvente del edificio y a un sistema de ventilación controlada, además de una correcta orientación y factor de forma del edificio.

 

Si partimos de la elevada dependencia energética de nuestro país y le sumamos el hecho de que los edificios son los causantes del 40 por ciento del consumo energético -contaminación asociada incluida-, no se entiende demasiado que, como hemos comentado con anterioridad, a un año y pocos meses vista de la fecha límite establecida por la Unión Europea, la transcripción de esta Directiva todavía sea una auténtica incógnita.

 

En este sentido, la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), advierte que en España menos del 1 por ciento -concretamente el 0,006 por ciento- de las nuevas edificaciones, para las que se ha solicitado licencia de obras desde 2009, cumple el estándar Passivhaus. Esto se traduce en que únicamente existen 25 edificios en nuestro país que cumplen con los criterios más exigentes sobre cómo debe ser un edificio energéticamente eficiente.

 

Y si analizamos los proyectos de rehabilitación integral llevados a cabo desde entonces, a día de hoy, solo un edificio se ha ceñido a ese estándar. Esta asociación denuncia que, mientras la mayoría de los grandes países europeos se encamina con rapidez a promover que todos sus edificios de nueva construcción sean de consumo casi nulo, el Gobierno español no ha procedido aún a definir qué es un inmueble de esas características.

 

Bruselas (Bélgica), Frankfurt y Hannover (Alemania) y la región austríaca de Vorarlberg han regulado al respecto y todas sus nuevas construcciones se rigen por las exigencias del estándar Passivhaus. Los edificios con este sello tienen una demanda de energía entre un 75 y un 90 por ciento inferior a la de un inmueble tradicional y, si bien su coste de construcción es entre un 3 y un 8 por ciento más caro, ese sobrecoste se amortiza entre los 5 y los 10 primeros años, cuando la vida útil de un edificio es de 50 años. Si tenemos en cuenta que de los más de 25 millones de viviendas que componen el parque inmobiliario español, el 60 por ciento se construyó antes de que entrara en vigor la norma básica de edificación sobre condiciones térmicas, que data del año 1979, o antes de que se aplicara el Código Técnico de la Edificación, el trabajo que queda por hacer es enorme.

 

Los dirigentes de la PEP se muestran partidarios de que la Administración ejerza un papel ejemplarizante, fije la definición de qué es un edificio de consumo casi nulo y establezca los parámetros que deberían cumplir de forma obligatoria las nuevas construcciones. Sólo algunas Administraciones autonómicas, como la de Aragón o la Comunidad Foral de Navarra, ya han puesto en marcha proyectos para la construcción de viviendas en alquiler social o rehabilitaciones integrales con criterios de máxima eficiencia energética.

 

Esperemos que, a corto plazo, el Gobierno y las respectivas Administraciones sean resolutivos y pongan todo el empeño en acortar distancias respecto a nuestros vecinos europeos en referencia a la construcción sostenible, que influye sobre importantes factores de desarrollo social como la economía o el medio ambiente, entre otros.

 

Toni Escudé Poulenc, Arquitecto y prescriptor de la compañía especializada en construcción pasiva industrializada ‘Arquima’

 

Podéis leer la entrevista en El Econimista en este enlace, a partir de la página 38: http://www.eleconomista.es/premium/pdf.php?idPDF=7797