En los últimos años, con la llegada de nuevos sistemas constructivos, industrializados o no, y una vez ganada la batalla de la eficiencia energética, la calidad del aire interior ha pasado de ser un aspecto secundario a convertirse en un criterio técnico clave.
En este ámbito, los COVs, compuestos orgánicos volátiles, juegan un papel determinante, ya que influyen directamente en la salud de las personas, en su confort y en la salubridad del edificio.
Los COVs son compuestos químicos orgánicos que se evaporan fácilmente a temperatura ambiente. En construcción, proceden principalmente de adhesivos, barnices, pinturas, tableros derivados de la madera, aislamientos sintéticos y determinadas membranas o sellantes.
Su origen puede ser antropogénica (industria química, aerosoles, disolventes, pinturas, barnices, pegamentos, plásticos, quema de combustibles fósiles y humo del tabaco. La gran parte son hidrocarburos derivados del petróleo) o natural (actividad de bosques, vegetación y descomposición de materia orgánica).
Una concentración elevada de COVs en espacios interiores puede provocar desde molestias leves (dolores de cabeza, irritación ocular o fatiga) hasta efectos más severos en exposiciones prolongadas. Por este motivo, normativas, certificaciones ambientales y estándares de construcción avanzada (Passivhaus, WELL, LEED, o incluso el nuevo Código Técnico de la Edificación) ponen cada vez más énfasis en su control.
La construcción industrializada ofrece una ventaja clara frente a la obra tradicional: el control del proceso. Fabricar en entorno industrial permite seleccionar materiales certificados y reducir improvisaciones en obra que suelen aumentar la carga química del edificio. En sistemas constructivos basados en madera, esta trazabilidad es especialmente conocida y, por lo tanto, segura.
El KVH es madera maciza estructural unida mediante empalmes dentados (fingerjoint). Al tratarse de un producto mayoritariamente macizo y con un uso muy contenido de adhesivos, presenta emisiones muy bajas de COVs, siendo especialmente adecuado para viviendas de alta eficiencia y edificios saludables.
Su secado controlado y su precisión dimensional reducen además la necesidad de tratamientos químicos posteriores.
La madera laminada encolada estructural está formada por láminas de madera unidas mediante adhesivos técnicos. En productos de calidad, estos adhesivos cumplen con estrictas normativas de emisiones (E0 o E1) y están diseñados para minimizar la liberación de formaldehído.
Los tableros OSB se utilizan habitualmente como elemento estructural y de arriostramiento en sistemas de entramado ligero de madera. Tradicionalmente, los OSB estaban asociados a emisiones relevantes de formaldehído, pero esto ha cambiado de forma significativa en los últimnos años y gracias a las nuevas normativas europeas.
Actualmente, existen OSB de bajas emisiones, clase E0 p E1, fabricados con resinas sin formaldehído añadido (NAF) o de bajísimo contenido (ULEF), que cumplen con las clases más exigentes de emisión y son compatibles con estándares de construcción saludable.
La lana mineral (lana de roca o lana de vidrio) es un material inorgánico, estable y no emisor de COVs en condiciones normales de uso. Su comportamiento frente al fuego y su durabilidad la convierten en una solución ampliamente utilizada.
La fibra de madera es uno de los aislamientos más interesantes desde el punto de vista de la bioconstrucción. Fabricada a partir de residuos de la industria maderera, ofrece:
Muy bajas emisiones de COVs
Alta capacidad de regulación higrotérmica
Buen comportamiento acústico
Cuando se fabrica con resinas naturales o con ligantes de bajas emisiones, se convierte en un aliado clave para edificios saludables y de consumo casi nulo.
En edificios altamente estancos, como los de estándar Passivhaus, las láminas de hermeticidad y control de vapor juegan un papel crítico. No solo desde el punto de vista energético, sino también desde la salud.
Membranas inteligentes como la Intello de Pro Clima están diseñadas para regular el paso de vapor de agua en función de las condiciones higrométricas, reduciendo riesgos de condensaciones y mohos.
Desde el punto de vista de los COVs, destacan por:
Emisiones extremadamente bajas
Ausencia de plastificantes nocivos
Compatibilidad con sistemas de construcción saludable
El uso de cintas y adhesivos del mismo sistema garantiza la coherencia del conjunto y evita introducir fuentes de contaminación química en el interior del edificio.
Hablar de sostenibilidad hoy no es solo hablar de energía o emisiones de CO₂. Es hablar de personas, de bienestar y de salud. Por ello, la selección consciente de materiales —madera estructural de calidad, tableros certificados, aislamientos naturales y membranas de bajas emisiones— que llevamos a cabo en ARQUIMA, permite crear edificios que no solo consumen menos, sino que se viven mejor.
En la arquitectura contemporánea, el control de los COVs ya no es una opción técnica avanzada: es una responsabilidad profesional.
Recuerda, eres el aire que respiras.