Passivhaus
75 m2
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El proyecto Sanabria representa uno de los ejemplos más claros del potencial de la construcción industrializada en madera: una vivienda diseñada bajo estándar Passivhaus, completamente desmontable, montada por primera vez en Construmat 2019 y posteriormente desmontada, transportada y reconstruida en su emplazamiento definitivo en Zamora.
Particular
Vigo de Sanabria, Zamora
Unifamiliar
Ana Martinez – Laura MIlán
Arquima
Su enfoque modular permitió su transporte y ensamblaje completo durante el la edición 2019 de Construmat, donde funcionó como stand de ARQUIMA. Una vez finalizada la feria, el edificio fue desmontado sin generar residuos ni pérdidas materiales, y trasladado a su parcela definitiva en el entorno rural de Vigo de Sanabria, donde fue reconstruido y puesto en uso como vivienda.
El proyecto Sanabria pone de manifiesto las ventajas del sistema industrializado: precisión, rapidez de ejecución, control de calidad y, especialmente, reversibilidad.
Ubicada en una parcela de baja densidad y alto valor paisajístico, rodeada de construcciones tradicionales de piedra, madera y cubiertas inclinadas de pizarra, la vivienda se concibe como un volumen único, compacto y de escala contenida, que dialoga con la arquitectura vernácula del lugar.
La vivienda se organiza en una pieza lineal orientada norte-sur y el programa se desarrolla en una única planta, optimizando funcionalidad, eficiencia espacial y relación con el exterior.
El proyecto Sanabria representa una síntesis avanzada de tres principios fundamentales que están redefiniendo la arquitectura contemporánea: la industrialización, la eficiencia energética y la reversibilidad constructiva.
En primer lugar, la industrialización permite trasladar gran parte del proceso constructivo a un entorno controlado, donde la fabricación de los módulos se realiza con altos niveles de precisión, calidad y trazabilidad. Este enfoque reduce incertidumbres en obra, optimiza los tiempos de ejecución y garantiza un control exhaustivo sobre cada componente de la envolvente y la estructura. La arquitectura deja de depender exclusivamente de procesos artesanales en obra para convertirse en un sistema preciso, predecible y optimizado.
En segundo lugar, el proyecto cumple con los exigentes criterios del estándar Passivhaus, uno de los sistemas de certificación energética más rigurosos del mundo. Gracias a una envolvente altamente aislada, una ejecución hermética y la eliminación de puentes térmicos, la vivienda alcanza una demanda energética mínima, proporcionando un confort interior constante durante todo el año, con un consumo energético muy reducido. Este nivel de eficiencia no solo reduce las emisiones operativas del edificio, sino que mejora significativamente la calidad de vida de sus ocupantes.
Finalmente, uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su reversibilidad y capacidad de desmontaje. La vivienda ha sido concebida desde el inicio como un sistema capaz de ser desensamblado, transportado y reconstruido en una nueva ubicación sin perder sus prestaciones técnicas ni su integridad estructural. Este enfoque rompe con el modelo tradicional de edificación estática y permanente, introduciendo una nueva lógica basada en la adaptabilidad, la reutilización y la optimización de recursos.
La vivienda ha sido construida mediante el sistema industrializado de entramado ligero de madera de ARQUIMA, aplicado tanto en la estructura como en la envolvente y las particiones interiores. Este sistema permite alcanzar los más altos estándares de eficiencia energética gracias a:
Elevado nivel de aislamiento térmico
Envolvente continua y hermética
Eliminación de puentes térmicos
Carpinterías de altas prestaciones
Sistema de ventilación mecánica controlada con recuperación de calor
La madera, como material estructural principal, reduce significativamente la huella de carbono del edificio, almacenando CO₂ durante todo su ciclo de vida y minimizando el impacto ambiental del proceso constructivo. Construir con madera es recuperar una forma de habitar más honesta, en equilibrio con el entorno y con las personas. Es un material natural, renovable y vivo, capaz de almacenar carbono y reducir el impacto ambiental desde su origen. Su presencia conecta la arquitectura con el paisaje, con la tradición y con la memoria del lugar, evocando la esencia de la arquitectura vernácula que siempre supo construir con inteligencia y respeto.