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365 m2
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Esta vivienda situada en suelo rústico de Buger (Mallorca) nace desde la arquitectura industrializada en entramado ligero de madera que entiende la eficiencia y el uso de materiales naturales y saludables.
Particular
Buger, Mallorca
Unifamiliar
Mª Magdalena Fons Gayà
Joan Brunet
Diseñada por la arquitecta Mª Magdalena Fons Gayà e implantada con delicadeza sobre el terrenode Buger, la casa se organiza en una sola planta y se articula mediante una pieza longitudinal que estructura el programa y optimiza la relación con el entorno inmediato. La disposición en franjas funcionales (banda de día y banda de noche con zona de servicios) no responde únicamente a criterios compositivos, sino a una estrategia ambiental clara: ordenar usos según orientación, radiación solar, privacidad y comportamiento térmico.
La elección de materiales responde a una ética constructiva basada en la salubridad y la baja huella ambiental. La madera estructural maciza KVH, procedente de gestión forestal responsable, actúa como sumidero de carbono y reduce significativamente las emisiones embebidas respecto a sistemas convencionales como el hormigón o el acero. Los aislamientos de origen natural mejoran la inercia térmica ligera del sistema y favorecen la regulación de la humedad interior. Se evita el uso de materiales sintéticos con emisiones nocivas, priorizando acabados transpirables y saludables.
La arquitectura industrializada en madera de ARQUIMA permite además pensar en el ciclo completo de vida del edificio. El sistema en seco facilita intervenciones futuras, ampliaciones o incluso desmontajes parciales. La trazabilidad de los materiales y la posibilidad de reciclaje o reutilización forman parte de una visión más amplia, alineada con los principios de economía circular.
Más allá de su envolvente energética, e igual de importante, es el diseño bioclimático de proyecto y de como propone una forma de habitar conectada con los ciclos naturales. La orientación de los espacios principales permite captar radiación solar en invierno y protegerse en verano mediante porches, pérgolas, vuelos y elementos de sombra cuidadosamente dimensionados. Las aperturas enfrentadas frías y calientes (norte/sur y este/oeste) facilitan la ventilación cruzada por diferencia de presión en las fachadas, reduciendo en gran medida la necesidad de sistemas mecánicos de climatización. La arquitectura trabaja con el clima, no contra él.
Podemos decir que este proyecto reivindica una arquitectura que mide, optimiza y respeta. Es la demostración que industrializar no significa despersonalizar, significa construir con mayor inteligencia. Y también significa que utilizar la madera es una decisión técnica y ambiental bien fundamentada. Esta casa en Buger no busca imponerse al paisaje, sino dialogar con él. Su escala, su implantación y su materialidad demuestran que es factible edificar una arquitectura más amable. En esa amabilidad reside su carácter: una arquitectura que, más que ocupar un lugar, aprende a habitarlo.